Blogia
De Quimeras y Ensoñaciones

Auténtico

Auténtico El lienzo blanco de sus cuadros se llenaba de poesía cuando los pigmentos de sus ojos los vestían de colores y una idea perseguida se plasmaba recién nacida sobre el tapiz inmaculado y virginal que le prometía mil y un placeres tras un trabajo de inventor de fantasías plasmadas en retratos, bocetos, bodegones, naturalezas muertas, lienzos, bosquejos y hasta láminas de papel de cuadernos a rayas. Paría ideas que luego pintaba.
El pintor idealista fue ayer, hoy … hoy pinta el desinterés, el anonimato del cansancio hecho tedio tras una puerta llena de muestras del recuerdo de lo que fue, de lo que fue ayer, pinta por olvidar, olvidar la vida, olvida las ideas, traza trazos tras tristes trozos de tapices blancos, dibuja olas que mueren en la playa y no regresan, pinta monos azules que son manos grises y parecen mimos de la calle que nadie sabe que van vacíos y no son más que trazos del olvido, del dejar el tiempo transcurrir, de matar el alma a pinceladas, secas, dormidas, sin tendencias definidas más que al borde del precipicio donde murciélagos vagan entre oquedades horadadas entre los riscos de la montaña.

- ¿ Qué está pintando?
- Lo qué ves.
- Quería decir que ¿cual es su significado? ¿Qué representa ese cuadro?
- Nada.
- ¿Nada?
- No, no es nada.
- Pero … cuando un pintor pinta un cuadro y le pone un título, siempre representa una idea, un algo. Un cuadro siempre dice algo.
- Antes si. Ya no. Cometí un gran error. Soy tonto.
- Tiene cuadros bonitos, ese del caballo alado, aquel mitológico y me gustan sus mujeres, ha pintado muchas mujeres, ¿Por qué antes sus cuadros significaban algo y ahora no?
- Soy un tonto que cometió un error.

Ahora pinta sobre cuerdas de esparto trenzadas como cordeles tal como si formaran las redes de un barco superpuestas al lienzo blanco creando un marco que le da sensación de relieve y profundidad, engañoso, es cierto, pues adolece de una idea sobre la que pintar, vacío, bobo y necio, inanimado, una bagatela nimia y pueril, en fin, se podría definir sin más, como una simple birria de cuadro.
Usa de paleta de colores el reverso cóncavo de una cuchara donde va mezclando sus blancos, rojos, verdes y azules, sus colores y da pinceladas al buen tino ó al tun tun, mientras escucha al turista ocioso que entró en su estudio de puertas abiertas y le pregunta tímido pero curioso, y el pintor acosado por el impertinente fisgón que le ataca la moral y el silencio de su secreto, no se hace de rogar, deja su aburrido trabajo de hoy y responde:

- No pinté muchas mujeres, tan sólo pinté una, la misma, todas son ella, no te engañe su forma divergente, su color de pelo ó su talle, altura, vestiduras ó pose genuino, siempre es la misma mujer. Quizá aquí la creas ver elegante, señorial, altiva, pelirroja, sensual, y en este otro cuadro esté marginal, pusilánime, triste, delgada y ojerosa, y allá es joven, casi niña, rodeada de una numerosa familia, y mira, aquí es un ángel a los pies de la virgen María, y aquí es… y aquí …y en este otro …, así pues, no creas lo que veas, guíate de mis palabras y tus sentidos, cierra los ojos y la verás, es la misma, la misma mujer, esa que ya no sé pintar, que pintó en tantas ocasiones ese idealista del ayer, aquel que ya no siente y que tan sólo pinta porque no sabe otra cosa que hacer, para matar las horas, asesinar los días y esperar volverla a ver, ¿pinto?, ya lo dudo, entretengo los minutos.
- ¿Quién es ella?
- Juego a verla, cuando duermo la veo en sueños, pero cuando despierto no la recuerdo, siempre pierdo, la sueño todos los días en la noche cuando el insomnio me da tregua, más se va al despertar, no la tengo, soy tonto, no la retengo nunca, no sé si es esta de este cuadro ó la de aquel ó la este otro, ó el ángel, ó la anciana de la mecedora, ¡ No lo sé ¡ . Es del pasado, pero no sé quien es. Quiero volverla a ver, sé que está ahí, la veo en sueños, lo sé, no es un fantasma ni un espíritu, es ella, pero cuando yo estoy ella se va, y quisiera pintarla de nuevo, recuperar mi ilusión de pintor.

La cordura se viste de los pies a la cabeza sobre los justos, pero el frío da alas a la locura y se cuela por las rendijas que abren las vías al desatino, jugar con el pasado, dar alas a los sentidos perdidos que confunden realidades, disparar salvas al aire, bucear en los recuerdos de un amor de tragedia, hay amores que dejan huella. Cuando el trauma se instala en el inconsciente no hay psiquiatra que lo desenraize a golpe de pastillas de colores y se hace presente atormentado hasta hacer enloquecer a su víctima inocente, de amor, ay. La patología enfermiza, el trauma inconsciente se rebela, te avasalla, enajena el propio alma y embriagado de presencias trastocadas vagabundeas por mundos variopintos e irreales.

- ¿Cómo sabe que la ve en sueños si no la recuerda?
- Yo la veo, pero se va, cuando estoy con ella me sonríe y me acaricia pero no posa para mi, a veces, me gustaría que fuese como la de ese cuadro, está hermosa, ¿no crees?, no es el único desnudo que la pinté, tengo varios más en el estudio, ¿me tachas de loco?, ¿verdad?, da igual, no te de reparo alguno, todos lo hacen, ¿no quieres comprarme un cuadro? , están todos en venta, todos, todos menos los de ella.
- Me gusta ese.
- No es mi mejor desnudo de ella, pero no está en venta, no está en venta a menos que …
- ¿A menos que …?
- Pudieras pintármela.
- ¿Cómo?
- ¿Tú sabes pintar?
- No. Siempre fue muy malo, en el instituto nunca nadie era capaz de descubrir lo que había visto por el microscopio y luego reflejado en el papel, un desastre.
- No importa, no importa, te venderé este cuadro … ¡ hum ¡, te lo regalo, pero sólo a cambio de ella, esto sólo es un retrato y yo quiero verla otra vez.
- Y … ¿Qué tendría que hacer? ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo la puedo encontrar?
- Te dije que la veo en mis sueños y cuando despierto ya no está, es tan fácil como que tú te encuentres con ella en mis sueños, le hagas una fotografía y me la entregues, de este modo yo sabré quien es ella.
- Me parece a mi que ….

Los límites de la realidad se dibujan con pinceles, con cámaras de fotos ó con el trasnochador que ve pasar a un sonámbulo camino del cuarto de baño, seguir jugando a juegos de simpáticos lunáticos es ponerse a su altura ó ¿tal vez no?, es indagar sobre el misterio, lo enigmático del más allá, ponerse en el lugar de ese desquiciado que busca sus sueños sin hacer daño a nadie, jugando con los recuerdos de un amor lejano, pasado, soñado, inventado, irreal, inexistente ó ¿tal vez no?. Los retos de búsqueda del amor de un loco pintor no son vanos, ¿Qué hay de malo en hacer feliz a un pobre desgraciado?, ¿Qué hay de malo en mentir?, aceptar el desafío, decir si, dibujar un sueño, mostrar un rostro de mujer y quien sabe si poderle regresar a ese pintor del ayer que pintaba ideales.

- Qué tengo que hacer.
- Es muy sencillo, yo te tendría que hipnotizar, yo sé hacer esas cosas, es fácil, requiere una preparación, una relajación, unos ejercicios previos que un niño los haría, una vez hipnotizado permanecerás en ese trance hasta llegar la noche, cuando yo duerma, tú permanecerás despierto, pero bajo mi hipnosis, entrarás en mi sueño y la conocerás, te fijarás en ella, en su rostro, su cuerpo, sus manos, su cabello, sus ropas, sus ojos, el color de su piel, y cuando yo despierte y ella ya se haya ido de mi sueño, te regresaré de tu hipnosis y me dirás como es ella, y quien de estos retratos del ayer que pinté es esa mujer que vive en mis sueños.
- No creo en estas cosas, pero bueno … No importa … te ayudaré. Adelante, sin miedo. Empecemos cuando quieras.
- Veo que eres valiente y más tonto que yo cuando crees en mis fábulas de viejo
- Es … ¡ Por el cuadro ¡ Has prometido regalármelo.

Esto no es una mentira. Hacer que la gente se sienta bien no es mentir, no es por el cuadro, no, es hacer sentirse bien a un loco que se cree que sueña con quien nunca recuerda. No importa. Recordará. Dejará de soñar y pintará.

Todos los días a la misma hora, alguien entra en el estudio de un viejo pintor que mezcla colores en el anverso de una cuchara, el pintor pinta un cuadro y un narrador, con palabras, va contando la imagen que vio en el sueño del viejo, pues ciertamente la vio, van pintando a medias un retrato, no se parece a ninguno de los múltiples cuadros de mujeres que adornan la estancia, hay semanas que la mujer que les mira de frente es triste e incluso llora, otras es dicharachera y pendenciosa y a veces el pintor pinta su desnudez en soledad sobre el lienzo escuchando palabras de un narrador con voz muy sensual, soledad que en los sueños de la noche recibieron caricias, besos y abrazos y se consagraron a hacer el amor mientras duró el sueño que más tarde se plasmó en un cuadro interminable y cambiante, el mismo cuadro, la misma mujer, el mismo sueño.

1 comentario

maria -

Sigue jugador...........
El arte más valioso responde a la excitación de un vacio, de una ausencia, que trata de llenar. Un saludo